Deftones y 'White Pony': 25 años del disco que le dio nombre a un sonido
Sacar el metal de la furia y meterlo en la penumbra: cómo White Pony cambió las reglas del género y por qué sigue sonando más nuevo que la mitad de lo que sale hoy.
White Pony (2000) · 18 seguidores

Hay discos que envejecen y discos que se adelantan. White Pony pertenece a la segunda categoría: cuando salió, buena parte de la prensa no sabía si meterlo en el metal, en el shoegaze o en un cajón nuevo. Veinticinco años después, ese cajón tiene nombre y media escena actual vive dentro de él.
El contexto: la banda que venía de la furia
Deftones llegó al cambio de milenio con Adrenaline (1995) y Around the Fur (1997) como credenciales de nu metal, pero con una diferencia: sus canciones no querían golpear, querían ahogar. Chino Moreno susurraba y de pronto aullaba, y Stephen Carpenter afinaba la guitarra hasta que las cuerdas parecían cansadas.
En el año 2000, con Terry Date otra vez en la producción, el grupo hizo lo que casi nadie se atrevía: bajar el volumen para sonar más pesado.
Lo que pasa canción por canción
Feiticeira abre con un riff sucio y una respiración. Digital Bath es el centro emocional del disco: una canción de terror disfrazada de balada electrónica, con una batería de Abe Cunningham que suena a latido. Ahí está la clave de todo lo que vino después.
White Pony no inventó el metal atmosférico, pero le puso una hora y una fecha de nacimiento.
Elite ganó el Grammy a Mejor Interpretación de Metal en 2001 y fue el gesto más obvio del disco: la canción que le demuestra a la escena que la banda todavía podía romper. Knife Prty con la voz de Rodleen Getsic es puro vértigo. Passenger —con Maynard James Keenan— es la colaboración que definió una época: dos vocalistas que nunca compiten, se sostienen.
Y luego Change (In the House of Flies): el sencillo que cualquiera puede tararear y que, dos décadas más tarde, volvió a explotar en TikTok entre una generación que ni había nacido cuando salió.
Por qué sigue sonando nuevo
Porque su tensión no depende de la distorsión. White Pony trabaja con el silencio, con el espacio entre notas, con la idea de que el peso también puede ser una textura. Es la razón por la que hoy reconoces su ADN en el metalcore moderno, en el post-metal, en el rock alternativo de festival, en bandas que jamás dirían que escuchan Deftones.
Y porque la producción de Date envejeció bien: nada suena a truco de estudio de 2000, nada suena a cemento. Suena a cuarto oscuro.
Veredicto
5 de 5. Un disco que se puede poner de fondo y aguantar en el centro de la atención. Si alguna vez pensaste que el metal era solo velocidad, empieza aquí: nuestra guía de discos esenciales está armada justo para eso.
Si te gusta esta veta, escucha también lo que estamos subiendo en el Inframundo y comparte tu propia reseña.
Lleva esta reseña a tus redes o incrústala en tu sitio web, blog o kit de prensa.
Comentarios de perfiles
Sé el primer perfil en comentar este texto.


















