Reseña30 oct 2026· 7 min

System of a Down y 'Toxicity': 25 años de un disco que se adelantó al mundo

Chop Suey!, Deer Dance y una banda que hablaba de prisiones, medios y guerra sobre riffs armenios. El disco más raro que llegó al número uno.

RL

Toxicity (2001) · 18 seguidores

5.0
Toxicity (2001)

En septiembre de 2001, un disco que hablaba de cárceles, de medios de comunicación y de guerra llegó al número uno en Estados Unidos. Se llamaba Toxicity y lo había hecho una banda de Los Ángeles con raíces armenias que tocaba riffs prestados del folk de sus abuelos.

El sonido: metálico, pero no como los demás

La gran aportación de System of a Down no fue la velocidad: fue el ritmo. La sección rítmica de Shavo Odadjian y John Dolmayan se mueve como un tren que cambia de vía sin frenar, mientras Daron Malakian escribe riffs que se pueden cortar en dos compases y unirlos al revés. Encima, Serj Tankian canta como si tuviera cuatro gargantas y una opinión sobre cada una.

Chop Suey! es el ejemplo perfecto: arpa, palm mute, un coro que se canta con el puño, un puente que se cae a pedazos. Se estrenó pocas semanas antes de los atentados del 11 de septiembre y durante unos días salió de las radios por su estribillo, que en 2001 nadie supo leer con calma.

La política sin discurso

Prison Song abre con números reales sobre encarcelamiento masivo. Deer Dance habla de la represión en manifestaciones. ATWA toma el nombre del movimiento ecologista de Charles Manson y lo usa como advertencia, no como tributo. El disco nunca se sube al púlpito: convierte el diagnóstico en gancho y deja que lo tararees.

Veinticinco años después, la parte más incómoda de Toxicity no es su sonido: es que el mundo no se movió lo suficiente.

Lo que lo hace atemporal

Porque es breve (catorce canciones, cuarenta y cuatro minutos), porque no tiene relleno y porque el humor negro titila entre canciones que hablan de suicidio, de armas y de televisión. Aerials cierra desde otro lugar: una canción casi budista sobre el lugar donde uno pertenece, con un final de cuerdas que sigue erizando la piel.

Veredicto

5 de 5. Un disco comercialmente enorme y artísticamente raro, la combinación que casi nunca ocurre. Si quieres entender por qué sigue apareciendo en las listas de una nueva generación, escúchalo completo, una vez, sin interrupciones. Después vuelve a la guía de metal esencial y mira dónde entra.

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